Viernes 05 de junio de 2026

Internacionales — 04.06.2026 —

Advierten por el regreso de El Niño: qué puede pasar con el clima en los próximos meses

La Organización Meteorológica Mundial aseguró que existe una alta probabilidad de que el fenómeno reaparezca en los próximos meses y no descarta que alcance una intensidad elevada.


La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que existe un 90% de probabilidad de que el fenómeno climático de El Niño se desarrolle durante el segundo semestre de 2026, un escenario que vuelve a encender las alertas por posibles eventos meteorológicos extremos en distintas regiones del planeta.

La advertencia fue difundida esta semana por el organismo internacional y respaldada por proyecciones de distintos centros meteorológicos, que coinciden en señalar una alta probabilidad de que el Pacífico ecuatorial experimente un nuevo episodio de calentamiento oceánico en los próximos meses. Incluso, algunos modelos no descartan que alcance una intensidad elevada.

El Niño es uno de los fenómenos climáticos más influyentes a nivel global. Se produce por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial y suele alterar los patrones de lluvias, temperaturas y circulación atmosférica en distintas regiones del mundo.

Los especialistas monitorean de manera permanente la evolución de la temperatura del mar, los vientos y otros indicadores oceánicos y atmosféricos para anticipar su desarrollo. En ese sentido, organismos como la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF) coinciden en que las condiciones actuales favorecen la aparición del fenómeno durante la segunda mitad del año.

Las estimaciones de la NOAA ubican en un 62% la probabilidad de desarrollo de El Niño entre junio y agosto, mientras que otras proyecciones contemplan la posibilidad de que se fortalezca hacia fines de 2026. AccuWeather, por su parte, calcula un 15% de probabilidades de que alcance características intensas.

Uno de los escenarios que genera mayor atención es la eventual aparición de un denominado "super El Niño", categoría reservada para los episodios más fuertes registrados históricamente. Este tipo de eventos ocurre cuando la temperatura superficial del mar en la región central del Pacífico supera en más de dos grados los valores normales durante varios meses consecutivos.

Desde mediados del siglo pasado solo se registraron tres episodios de esa magnitud: en 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016. Según algunas simulaciones climáticas, las anomalías térmicas podrían acercarse a esos niveles durante los próximos meses, aunque los especialistas advierten que todavía es prematuro determinar la intensidad definitiva que tendrá el fenómeno.

Las consecuencias de El Niño suelen variar según cada región, pero en términos generales pueden incluir lluvias por encima de lo normal, inundaciones, tormentas severas, sequías, olas de calor y alteraciones en la actividad ciclónica.

En Sudamérica, los organismos internacionales señalan que el sudeste del continente podría experimentar precipitaciones superiores a los valores habituales. Ese escenario incluye al sur de Brasil, Paraguay, Uruguay y buena parte del centro y norte de Argentina, donde aumentaría el riesgo de inundaciones y fenómenos meteorológicos intensos.

Por el contrario, otras zonas de América del Sur, América Central y el noreste de Brasil podrían enfrentar déficits de precipitaciones y condiciones de sequía.

En Argentina, los modelos climáticos muestran una tendencia hacia un incremento de las lluvias durante la primavera y el verano si el fenómeno logra consolidarse. Las regiones bajo mayor seguimiento incluyen Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba, el norte bonaerense, la Mesopotamia y parte del Chaco, áreas donde el comportamiento de El Niño suele tener un impacto directo sobre la producción agropecuaria.

Sin embargo, especialistas remarcan que todavía existen incertidumbres respecto de la magnitud del fenómeno y recuerdan que otros factores, como la temperatura del Atlántico, también influyen en el comportamiento climático regional.

La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, señaló que los organismos meteorológicos continúan monitoreando de forma permanente la evolución de las condiciones oceánicas y atmosféricas, mientras que los distintos servicios climáticos nacionales seguirán actualizando sus pronósticos estacionales a medida que se disponga de nueva información.

La preocupación internacional radica en que un episodio intenso de El Niño podría coincidir con un contexto global marcado por temperaturas récord y por los efectos del cambio climático, una combinación que podría potenciar la frecuencia y la intensidad de fenómenos extremos en distintas partes del mundo.

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