Deportes — 13.09.2020 —

US Open 2020: Dominic Thiem dio vuelta una final histórica y conquistó su primer Grand Slam

El austríaco cedió los primeros dos sets ante Zverev. Pero reaccionó a tiempo y se terminó imponiendo por 2-6, 4-6, 6-4, 6-3 y 7-6 (8-6) para levantar el trofeo en Nueva York.

Por: santotoméaldía /

Dominic Thiem escribió su nombre en la historia grande del tenis. El austríaco, segundo favorito, conquistó el título del US Open más extraño e imprevisible, marcado por la pandemia de coronavirus, al derrotar al alemán Alexander Zverev, quinto preclasificado, por 2-6, 4-6, 6-4, 6-3 y 7-6 (8-6) en una final que se jugó en un Arthur Ashe casi vacío, sin público. El número tres del mundo se convirtió en el primer ganador de un torneo “grande” nacido en la década de 1990 y el primer campeón debutante desde 2014.

Zverev golpeó rápido en el parcial inicial y se quedó con un break en el tercer game para adelantarse 2-1. El número siete del mundo arrancó muy sólido con el servicio y también con la devolución. Thiem no encontró en los primeros games la manera de incomodar a su rival, que presionó con tiros abiertos y pelotas profundas y logró sacar ventaja.

Con el marcador en contra, el austríaco se soltó más y empezó pegarle a la pelota con más potencia y más velocidad, obligando a Zverev a correr por toda la cancha. Pero no pudo anticipar ni sorprender a su rival, que supo leerle muy bien el juego. En el séptimo juego, sumó un nuevo quiebre y luego cerró el set con su saque. 

Zverev arrancó muy sólido y concentrado y dio el primer paso para ganar su primer Grand Slam.Foto Reuters

Zverev arrancó muy sólido y concentrado y dio el primer paso para ganar su primer Grand Slam. (Foto: Reuters)

El partido siguió con la misma tendencia en el arranque del segundo. Thiem se mostró más seguro con sus saques -en el primer set había metido apenas el 37° de los primeros-, pero nunca encontró ese nivel de tenis que había mostrado en las primeras rondas del torneo.

En ese flojo rendimiento del austríaco tuvo que ver también Zverev, que continuó jugando con mayor precisión y soltura y muy rápido de piernas. El alemán hilvanó dos quiebres para adelantarse 4-1 en el marcador sin grandes problemas.

Thiem tuvo que levantar tres break points en el séptimo juego, cuando sacaba 1-5, pero logró estirar el set. Y en el game siguiente, mostró algunos destellos de su mejor versión y finalmente pudo quebrarle el saque a su oponente, para quedar 4-5 abajo. La reacción no le alcanzó para llevarse el parcial, que quedó en manos de Zverev, pero sí para avisarle al alemán que si quiere levantar el trofeo en Nueva York, deberá trabajar. 

Cuando parecía que Thiem estaba listo para meterse en la batalla, gracias al impulso del final del segundo parcial, volvió a cometer algunos errores insólitos. El austríaco dejó en la red un par de tiros que parecían muy sencillos para un jugador de su calibre; y Zverev aprovechó, quebró y se puso 2-1 arriba. Hasta ahí llegó el dominio claro del germano.

Thiem empezó a presionar cada vez más y cambió el tono del match. Aunque no logró imponer su juego con la claridad que lo había hecho en las rondas anteriores, niveló muchísimo el partido y empezó a encontrar los huecos para incomodar a su rival. Así, el número tres del mundo consiguió dos quiebres, cerró el set y le puso suspenso a una final histórica.

Motivado por la victoria parcial en el tercero, el austríaco salió a presionar mucho más en el cuarto. Y Zverev acusó el golpe, porque estuvo menos efectivo con el saque, empezó a cometer más errores no forzados (cerró con 12 el parcial) y fue perdiendo confianza.

Un Arthur Ashe sin público, por la pandemia de coronavirus, recibe a la final del US Open. Foto Al Bello/Getty Images/AFP

Un Arthur Ashe sin público, por la pandemia de coronavirus, recibió a la final del US Open. (Foto: AFP)

Thiem, en cambio, siguió creciendo, aunque no llegó a dominar como su rival había al principio. Pero igual le alcanzó para imponerse en la cancha. Más suelto y con más claridad mental, concretó un quiebre en el octavo game y luego selló con su servicio.

El quinto arrancó a puro quiebre. El austríaco se quedó con el saque de su rival en el primer game, pero el alemán respondió con un break y recuperó el servicio. Con el juego parejo, cada uno cuidó su servicio y no arriesgó demasiado. Pero en el octavo game, Zverev salió a presionar como al principio y sacó ventaja de nuevo, para quedar 5-3 y con la chace de sacar para el título. Thiem no se desesperó. Jugó tranquilo el game y evitó que Zverev cerrara el partido con un nuevo quiebre.

En un cierre muy intenso y con grandes puntos de los dos, Zverev se equivocó en el peor momento. Cuando sacaba 5-5 y 30-40, mandó con su drive una pelota demasiado larga y le regaló un quiebre a Thiem. Pero el austríaco -que arrastraba desde hacía unos games una molestia en el muslo derecho- no lo pudo cerrar, cedió su saque y el título se definió en un tie break.

En el desempate, Thiem estuvo más preciso, aprovechó un par de errores de su rival y se adelantó 6-4. Dejó pasar el primer match point con su saque y luego otro con el alemán al servicio, por errores propios. Y el marcador quedó 6-6. Y en la tercera chance que tuvo para cerrar el match, no perdonó y gritó campeón en un "grande" por primera vez. 

El austríaco, segundo preclasificado del torneo tras el descalificado Novak Djokovic, llegó a la final como el favorito. Por sus credenciales previas, pero además porque mostró un nivel altísimo de tenis desde el comienzo del certamen, que ratificó en semis con un sólido triunfo en apenas tres sets al ruso Daniil Medvedev, tercer preclasificado y finalista del US Open de 2019.

Ante Zverev tenía el historial a su favor, ya que se había impuesto en siete de los nueve duelos que habían disputado previamente, incluyendo una reciente victoria en cuatro sets en la semifinal del Abierto de Australia.

En Nueva York, hizo pesar su jerarquía y consiguió dar vuelta una desventaja de dos sets, algo que no había ocurrido nunca en ese torneo en la Era Abierta. La última vez que se había dado una situación similar fue en 1949, cuando el estadounidense Pancho González venció por 16-18, 2-6, 6-1, 6-2 y 6-4 a su compatriota Ted Schroeder.

Thiem, con 27 años recién cumplidos, conquistó su primer grande en la que fue su cuarta final de su carrera en un Grand Slam y la segunda consecutiva después de caer en la del Abierto de Australia ante Djokovic a inicios de año. Antes, había perdido los duelos decisivos ante Rafael Nadal Roland Garros en 2018 y en 2019.

Con su festejo en esa edición especial del US Open, el austríaco se transformó en el primer ganador de un “grande” nacido en la década de 1990 y el primer campeón debutante desde 2014, cuando Marin Cilic se coronó en Nueva York y conquistó su primer torneo de esa categoría.

Se necesitó de una lesión (Roger Federer fue operado de la rodilla derecha), una pandemia (Nadal prefirió quedarse en Europa) y una descalificación difícil de imaginar (Djokovic dio un pelotazo accidental a una jueza de línea con el partido de octavos detenido) para que un jugador diferente al 'Big Three' levantara un torneo de Grand Slam, desde que lo logró en el US Open de 2016 el suizo Stan Wawrinka, también ausente en Nueva York por la crisis sanitaria.

Esa combinación de situaciones inusuales dejó la puerta abierta para que una nueva figura levantara el trofeo en la burbuja de Flushing Meadows. Thiem no desaprovechó la oportunidad y gritó campeón en una edición del US Open muy especial. 

Fuente: Clarín.

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