Interés General — 29.06.2020 —

Cómo funciona el tratamiento con plasma, una esperanza en la lucha contra el COVID-19

En Santa Fe, la mitad de los enfermos recuperados se anotó como donante. Se multiplican las campañas de donación en las provincias e impulsan una ley.

Por: santotoméaldía /

En pocos meses, el coronavirus pasó de ser una desconocida enfermedad que azotaba la vida cotidiana y los hospitales de China para convertirse en uno de los mayores desafíos para la ciencia mundial.

Con más medio millón de muertes alrededor del planeta, el llamado enemigo silencioso hizo recordar a las más terribles de las pandemias, como la viruela, el VIH y el cólera, mientras médicos y especialistas trabajan contrarreloj para detenerlo. 

En miles de laboratorios, proyectos de vacunas, tratamientos con medicamentos y ensayos clínicos buscan frenar al Covid-19. Y una terapia antigua se convirtió en los últimos dos meses en una potente esperanza para los pacientes más graves: las transfusiones de plasma de convalecientes.

En Argentina, este viejo tratamiento resurgió como punta de lanza tras la impactante recuperación de un paciente inyectado con plasma en un centro de salud del Conurbano Bonaerense.

Desde que el Hospital de Trauma y Emergencias Doctor Federico Abete, de Malvinas Argentinas, empezó a experimentar hasta que el intendente Martín Insaurralde (Lomas de Zamora) fuera tratado con plasma, en los pasillos del edificio de Pablo Nogués redoblaron los esfuerzos para comprobar si la terapia es efectiva para el coronavirus. Las investigaciones se multiplican en todo el país, y sólo en la Provincia de Buenos Aires ya se registran unos 150 recuperados que fueron inyectados con plasma extraído a otros pacientes que superaron la enfermedad.

Las terapias con plasma surgieron en Argentina a mediados de la década del 50, para combatir la fiebre hemorrágica.

Las terapias con plasma surgieron en Argentina a mediados de la década del 50, para combatir la fiebre hemorrágica.

El método no es nuevo. Fue en la década de 1950, cuando la epidemia de la fiebre hemorrágica golpeaba a la sociedad argentina, que se descubrió que el plasma (que podría describirse sencillamente como la parte líquida de la sangre) de convalecientes podía aplicarse en pacientes infectados para ayudar a sus anticuerpos a resistir la enfermedad.

Más de medio siglo después, el sistema de salud de nuestro país reactivó este tratamiento basado en la premisa que indica que nadie se salva solo: aquellos que vencieron al coronavirus con sus propios anticuerpos pueden donar plasma para ayudar a los que no.

“Cuando alguien sobrevive a una virosis, sin querer se transforma en la única herramienta para aquellos que están infectados”, sintetiza la doctora Patricia Méndez, Jefa de Hemoterapia del Hospital de Trauma de Malvinas, el primero en utilizar esta terapia en el GBA.

El método consiste en inyectar plasma rico en anticuerpos, donado por pacientes que tuvieron coronavirus, a aquellos casos más graves que aguardan en terapia intensiva o cuyos cuadros clínicos se complican, como fue el caso de Insaurralde. 

El plasma es la parte líquida de la sangre. Cuando tiene anticuerpos de personas recuperadas de una enfermedad, puede ayudar a otro paciente a superar la misma patología.

El plasma es la parte líquida de la sangre. Cuando tiene anticuerpos de personas recuperadas de una enfermedad, puede ayudar a otro paciente a superar la misma patología.

Esperanza sí, cura no

“El 18 de mayo uno de nuestros pacientes con coronavirus presentó un cuadro extremadamente crítico, y decidimos pedir permiso al Ministerio de Salud para tratarlo con plasma”, cuenta Patricia Méndez.

“Para ese momento restaba confirmar algunos protocolos del Plan Provincial de Hemoterapia, pero nos dieron la autorización para hacerlo. A las 48 horas ya estaba evolucionando, y algunas semanas después fue dado de alta”, agrega la doctora. Hoy, en el hospital ubicado en las calles Miraflores y Bailen, a 5 kilómetros de la bajada de ruta 197 en la Panamericana, ya se recuperaron 12 pacientes de 16 tratados.

Al ser efectiva en la mayoría de los pacientes tratados, muchos confunden la terapia con plasma con una cura. Los especialistas aclaran que se trata de una “inmunización pasiva”, lo que significa que el plasma no produce anticuerpos, sino que ayuda al organismo del paciente infectado a crearlos.

En Estados Unidos, por ejemplo, un proyecto de la universidad Johns Hopkins reunió a 34 hospitales y universidades de 17 estados para hacer pruebas clínicas de plasma en pacientes de Covid-19. Colombia y el Reino Unido son otros países donde impulsan planes para estudiar la efectividad.

La campaña de donación

En muchos aspectos, el proceso de donación de plasma es similar al de la sangre: hay que tener entre 18 y 70 años, y pesar 50 kilos como mínimo. Además, el donante debe tener un buen estado de salud.

A mediados de abril, el CUCAIBA (Centro Único Coordinador de Ablación e Implante de la Provincia de Buenos Aires) comenzó a recibir personas recuperadas de Covid-19 dispuestas a donar plasma rico en anticuerpos. Desde su sede en Capital Federal, el Centro Coordinador administra y reparte las dosis a aquellos hospitales necesitados de plasma.

Aféresis - extracción de sangre para utilizar el plasma de contagiados por Covid-19

“El paciente tiene que estar recuperado, poseer los estudios sanguíneos aprobados y un mínimo de 14 días de alta. Antes de donar se chequea que tenga la cantidad óptima de anticuerpos. Hay un 30% de pacientes recuperados que no los desarrollan”, detalla Daniel Fontana, coordinador de la Dirección de Sangre y Medicina Transfusional del Ministerio de Salud de la Nación.

Fuente: Clarín

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