Deportes — 09.06.2019 —

Rafael Nadal conquistó su 12° título en Roland Garros

El español se llevó la final, ante el austríaco Dominc Thiem, en cuatro sets y agrandó aun más su increíble récord en el Grand Slam parisino.

Por: santotoméaldía / Fuente: Clarín

¿Llegará algún día el final del reinado de Rafael Nadal en Roland Garros? Seguramente, aunque muchos empiezan a preguntarse si vivirán para verlo. Tuvo enfrente a uno de los pocos que pueden soñar con ganarle en polvo de ladrillo: el austríaco Dominic Thiem, número 4 del ranking mundial. Rafa, que seguirá siendo el segundo desde este lunes, le ganó con claridad más allá de algún sacudón y festejó su 12° título en París al imponerse por 6-3, 5-7, 6-1 y 6-1.

La primera diferencia la encontró Thiem, después de cuatro juegos iniciales en los que ambos tuvieron que poner todo su arsenal de golpes y buenas defensas sobre la mesa para sostener su saque. En el quinto juego, el austríaco jugó un game brillante que terminó con su quiebre luego de un punto en el que despatarró a Nadal por todos los costados de la cancha.

Pero el español reaccionó muy pronto. En el juego siguiente le devolvió el break a su rival, que a esa altura había dejado claro que es el único en condiciones de comprometer su reinado en el polvo. Y el envión de Rafa no se detuvo ahí. Empezó a forzar errores de Thiem, a quien cada vez se le hacía más difícil desbordarlo. y así apiló cuatro juegos consecutivos para quedarse con el primer set por 6-3.

Esa ventaja de Nadal, si bien no definitoria, parecía un fuerte golpe para Thiem, que venía de un fuerte desgaste de la semifinal ante Djokovic. Por obra de las lluvias, el austríaco había tenido que jugar dos sets y medio este sábado y el desgaste del choque ante Rafa era inmenso. Resultaba difícil creer que el físico no le pasara factura si el partido se extendía.

​Más allá del contratiempo, el número 4 del mundo no se desalentó y siguió mostrando sus argumentos para tratar de dar vuelta la historia. Eso permitió que se siguiera viendo un partido de gran nivel, a la altura de lo que se puede esperar de los dos mejores jugadores del planeta sobre polvo de ladrillo.

Llegaron a la etapa de definición del segundo set sin quiebres y sosteniendo su saque sin grandes sobresaltos. Pero en el duodécimo game se le abrió a Thiem lo que a esa altura era una gran chance: doble break point con el saque de Rafa para igualar la historia. Y luego de una gran presión del austríaco con la derecha, un revés de Nadal se fue largo y quedó sellado el 7-5 que encendía todavía más una final espectacular.

Claro que para poder tener chances, el austríaco necesitaba exactamente lo contrario de lo que ocurrió en el arranque del tercer set, cuando dio una pobre imagen en el primer game y permitió el quiebre de Nadal en cero. Se sabe: para ganarle a Rafa, y sobre todo en Roland Garros, no se le puede dejar ninguna puerta abierta. Claro que es más fácil proponérselo que conseguirlo en la realidad.

Once puntos al hilo se llevó el manacorí en ese comienzo del tercer capítulo. Y con un nuevo quiebre en el tercer juego se encargó de darle un mensaje clarísimo a su menos experimentado rival: la herida de haber perdido el segundo set, lejos de abatirlo, lo había fortalecido. ​Y así, no sorprendió que el español, con un nuevo quiebre en el séptimo juego, sellara el 6-1 que lo dejaba a un paso de un nuevo título en su torneo más querido.

Dio la impresión de que la historia podía cambiar en el arranque del cuarto set. Thiem dispuso de un break point con el saque de Rafa, pero jugó demasiado corto y enseguida le pasaron factura. El español no solo mantuvo su saque, sino que quebró en el game siguiente y ya parecía imposible que su empuje se frenara antes de llegar a un nuevo título. Más todavía cuando salió indemne de un nuevo riesgo y levantó otros dos break points, esta vez con ayuda de buenos primeros saques, en el tercer juego.

Ya en el sexto juego, Thiem concedió un nuevo quiebre con una derecha que se fue anchísima y se despejaron las últimas dudas sobre el desenlace. Rafa selló su tarea de demolición en su juego de saque y coronó su logro descomunal: por 12° vez, es el campeón de Roland Garros. Un logro que, a esta altura, hace preguntar si algún día terminará un reinado que parece eterno.

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