Miércoles 23 de septiembre de 2026

Internacionales — 23.09.2026 —

Pese a ser una de las zonas más áridas, el desierto de Atacama se cubrió de flores por lluvias asociadas a El Niño

Una sucesión de precipitaciones transformó sectores del norte de Chile en un paisaje de flores violetas, blancas y amarillas. La Conaf estima que la floración podría alcanzar su punto máximo en octubre.


El desierto de Atacama, una de las regiones más áridas del planeta, atraviesa un fenómeno extraordinario: extensas zonas del norte de Chile se cubrieron de flores violetas, blancas y amarillas después de una sucesión de lluvias asociadas al fenómeno de El Niño.

El espectáculo natural, conocido como “desierto florido”, se produce cuando las precipitaciones aportan la humedad necesaria para despertar semillas y bulbos que pueden permanecer inactivos bajo la superficie durante años. En esta oportunidad, en algunas zonas las lluvias superaron los 180 milímetros, una cantidad excepcional para una región caracterizada por la escasez de agua.

El Atacama se extiende a lo largo de unos 1.600 kilómetros de la costa del Pacífico sudamericano, al oeste de la cordillera de los Andes. Su extrema aridez lo ubica entre los ambientes más secos del planeta y lo convierte en el desierto no polar con menor disponibilidad de agua.

Las precipitaciones de este año permitieron que el agua penetrara a mayor profundidad en el suelo y alcanzara estructuras vegetales que permanecían en estado de latencia. Con las condiciones adecuadas de temperatura y humedad, las plantas pueden completar rápidamente su ciclo: germinan, florecen y producen nuevas semillas antes de que vuelva a imponerse la aridez.

La Corporación Nacional Forestal de Chile (Conaf) estima que el momento de mayor floración podría registrarse en octubre, cuando se espera que unas 15.000 hectáreas de las zonas favorecidas por las lluvias estén cubiertas de vegetación y flores.

Aunque durante buena parte del año el paisaje del Atacama presenta una apariencia seca y pedregosa, su suelo conserva millones de semillas, bulbos y otras estructuras vegetales capaces de resistir largos períodos sin agua. Esa reserva permite que distintas especies reaparezcan cuando se producen episodios excepcionales de precipitaciones.

Según la Conaf, el fenómeno puede reunir durante la primavera más de 200 especies de plantas anuales y geófitas. Estas últimas cuentan con estructuras subterráneas —como bulbos, rizomas, tubérculos, raíces o tallos— que les permiten sobrevivir durante los períodos prolongados de sequía.

En la zona costera de la Región de Atacama, el desierto florido suele activarse después de lluvias invernales inusuales superiores a los 15 milímetros. Cuando se alcanza el nivel de humedad necesario, el paisaje que durante meses permanece prácticamente desprovisto de vegetación cambia en pocas semanas y se transforma en una extensa superficie cubierta de flores.

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