Provinciales — 05.04.2026 —
Tiroteo en una escuela de San Cristóbal: cómo se encuentra la causa y por qué el chico no podrá ser juzgado
El caso reavivó la discusión sobre la edad de imputabilidad, mientras la investigación avanza y el menor permanece en un instituto.
A casi una semana del tiroteo fatal en una escuela de San Cristóbal, que terminó con un adolescente muerto y varios heridos, la investigación registró avances, pero el caso quedó atravesado por una situación clave: el autor del ataque no puede ser imputado por la legislación vigente.
El hecho ocurrió el lunes 30 de marzo, cuando un alumno de 15 años ingresó armado a la Escuela Nº40 y disparó contra sus compañeros, provocando la muerte de Ian Cabrera y dejando al menos ocho heridos. Según se reconstruyó, el ataque fue interrumpido por la intervención de un auxiliar que logró reducirlo.
Con el avance de la investigación, los fiscales sostienen que habría existido planificación previa, y que el trasfondo del caso está vinculado a conflictos personales, familiares y relaciones en redes sociales, descartando que se trate de un hecho aislado.
Sin embargo, más allá de las pruebas reunidas, el adolescente no puede ser juzgado ni imputado penalmente. Esto se debe a que, si bien la nueva Ley Penal Juvenil establece la baja de la edad de imputabilidad a 14 años, aún no entró en vigencia, ya que debe cumplirse un plazo de 180 días desde su publicación.
En este contexto, la Justicia realizó igualmente una audiencia de atribución de cargos, en la que se le informó al menor la acusación por homicidio agravado por el uso de arma de fuego, aunque fue declarado no punible.
Actualmente, el joven permanece alojado en un instituto de menores en la ciudad de Santa Fe, bajo medidas de resguardo, mientras la causa continúa su curso.
El caso generó una fuerte conmoción y volvió a poner en debate no solo la edad de imputabilidad, sino también la violencia en ámbitos escolares y los factores sociales y familiares que atraviesan a los adolescentes.
En distintas instituciones educativas, la situación encendió alertas sobre la necesidad de abordar problemáticas de convivencia, salud mental y entornos familiares, en un escenario que expone una realidad compleja y difícil de resolver en el corto plazo.







