Nacionales — 11.10.2026 —
“Sin infraestructura, no hay crecimiento posible”: la advertencia de la Cámara de la Construcción
Gustavo Weiss, presidente de CAMARCO, sostuvo que la falta de inversión en rutas, ferrocarriles y otras obras puede convertirse en un obstáculo para la economía. También describió un escenario de estancamiento y pérdida de empresas.
El presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), Gustavo Weiss, advirtió que la falta de inversión en infraestructura puede convertirse en un freno para el crecimiento de la economía argentina. El dirigente describió un panorama de estancamiento para el sector, con menos puestos de trabajo y una reducción en la cantidad de empresas, y sostuvo que la recuperación de la actividad requiere volver a poner las obras de infraestructura en el centro de la agenda.
La construcción acumula una caída del 25% respecto de su último máximo de actividad. Aunque el retroceso se interrumpió a mediados de 2024, desde entonces el sector permanece en niveles similares, sin conseguir recuperar el terreno perdido.
“Estamos estabilizados, pero 25% abajo del último pico”, explicó Weiss en una entrevista con la Agencia Noticias Argentinas (NA), al repasar la evolución de la actividad desde mediados de 2023.
El impacto de la crisis no fue uniforme en todo el país. Según el titular de CAMARCO, el crecimiento de la construcción en Neuquén y Río Negro, impulsado por Vaca Muerta, contrasta con la situación de otras provincias, donde los indicadores continúan mostrando dificultades. La expansión vinculada con la actividad energética, señaló, no alcanza para revertir el balance general del sector.
A la caída de la actividad se suma el deterioro del empleo. Entre mediados de 2023 y mediados de 2024 se perdieron aproximadamente 120.000 puestos de trabajo en la construcción. Desde ese momento, la cantidad de trabajadores dejó de disminuir, pero todavía no se produjo una recuperación significativa.
También se redujo el número de empresas que participan del mercado. “Tenemos 2.000 empresas menos que antes”, afirmó Weiss, y advirtió que algunas de las firmas que siguen operando enfrentan problemas financieros y procesos de convocatoria de acreedores.
En cuanto a las perspectivas, el dirigente no anticipó una mejora en el corto plazo. Por el contrario, consideró que la situación se mantendría sin cambios relevantes durante los próximos meses, incluso al comienzo del año siguiente.
En ese contexto, distinguió entre los segmentos que todavía encuentran oportunidades de inversión y aquellos que permanecen paralizados. Las obras privadas relacionadas con la energía y la minería podrían sostener parte de la actividad, principalmente por los proyectos asociados a Vaca Muerta. En cambio, estimó que la obra pública nacional seguirá en niveles reducidos y que la construcción de viviendas tampoco experimentará un repunte importante.
Más allá de las dificultades propias de la industria, Weiss puso el foco en las consecuencias que la falta de obras puede tener sobre otros sectores productivos. La infraestructura vial y ferroviaria, explicó, influye directamente en los costos logísticos y en las posibilidades de desarrollo de distintas actividades económicas.
Por ese motivo, insistió en que la inversión en infraestructura no debe considerarse únicamente una cuestión vinculada con la construcción. “Sin infraestructura, no hay crecimiento posible”, afirmó, y describió las deficiencias existentes como un obstáculo para mejorar la competitividad y ampliar la capacidad productiva del país.
El presidente de CAMARCO también planteó diferencias con la idea de que la inversión privada pueda sustituir por completo al financiamiento estatal. A su entender, el Estado debe mantener un papel central en el desarrollo de determinadas obras, especialmente aquellas que no ofrecen una rentabilidad suficiente para atraer capitales privados.
“El grueso de la inversión la tiene que hacer el Estado”, sostuvo. Como ejemplo, mencionó las rutas con escaso tránsito y los grandes proyectos ferroviarios, cuya ejecución puede resultar difícil de sostener exclusivamente con recursos privados.
En relación con las necesidades de financiamiento, Weiss hizo referencia a un informe del Consejo de Políticas de Infraestructura que estima que Argentina debería invertir alrededor del 25% de su PBI anual para sostener una expansión económica cercana al 3% por año. El dirigente reconoció que alcanzar ese nivel representa un desafío considerable para el país.
Otro de los problemas que enfrenta la actividad es el encarecimiento de la construcción medido en dólares. Según Weiss, los costos aumentaron hasta reducir la rentabilidad de los desarrollos inmobiliarios, mientras que los valores de venta no logran acompañar esa evolución. “El mercado hoy no convalida los precios; hoy los desarrollos son a pérdida”, señaló.
En materia habitacional, valoró la aparición de nuevas líneas de créditos hipotecarios y los mecanismos de financiamiento previstos mediante el Fondo de Garantía de Sustentabilidad. Sin embargo, consideró que los recursos disponibles todavía no tienen la magnitud necesaria para generar un cambio relevante en el nivel de actividad.
Finalmente, Weiss aclaró que los planteos de la cámara no implican un rechazo al objetivo de equilibrio fiscal del gobierno de Javier Milei. Reconoció que los gastos públicos deben guardar relación con los ingresos, pero sostuvo que ese criterio no impide evaluar alternativas para sostener las inversiones estratégicas.
La advertencia central del sector apunta, así, a que la falta de infraestructura puede limitar no solo la recuperación de la construcción, sino también el crecimiento de la economía en su conjunto.







