Nacionales — 09.10.2026 —
“Es la peor crisis en más de 40 años”: la dura advertencia de un empresario textil
El CEO de Cocot Dufour, Ricardo Kuchikian, afirmó que la situación actual es más grave que la pandemia y la crisis de 2001. Un informe de la FITA también registró una fuerte pérdida de empleos y el cierre de establecimientos.
La industria textil argentina atraviesa uno de sus momentos más difíciles en décadas, marcado por la caída del consumo, la retracción de la producción y la pérdida de puestos de trabajo. Así lo afirmó Ricardo Kuchikian, CEO de Cocot Dufour, quien definió la situación actual como la peor desde la creación de la empresa, en 1982, incluso por encima de crisis como la de 2001 y los períodos de hiperinflación.
“Esta es la peor crisis en los cuarenta y pico de años que tiene la empresa. Peor que la pandemia, peor que el 2001, peor que el Plan Primavera, que fue en el 85, las hiperinflaciones de Alfonsín, de Menem”, sostuvo el empresario durante una entrevista en el podcast Fábrica País.
Según Kuchikian, la principal diferencia con otras etapas de inestabilidad económica es la magnitud de la caída del consumo. El directivo señaló que, en crisis anteriores, la recuperación se produjo en plazos más breves, mientras que actualmente la contracción de la demanda afecta de manera especialmente fuerte a la indumentaria y los productos textiles.
“Con las crisis fuertes que hubo, el consumo nunca disminuyó a los niveles que ha disminuido en este momento, por lo menos en el área textil”, afirmó.
El empresario advirtió que la falta de ventas limita las posibilidades de las compañías para revertir la situación mediante cambios internos. “Cuando no hay consumo, uno puede crear, inventar, idear un montón de cosas, pero el resultado muchas veces es plano y tiende uno a desanimarse”, expresó.
Frente a este escenario, consideró que las empresas deben revisar sus estrategias de producción y adaptarse a las condiciones del mercado. “Si no se puede producir un cien por cien, hay que mantener el valor de la marca y producir donde se pueda y los costos den”, planteó.
Kuchikian también cuestionó las políticas públicas destinadas al sector y señaló las dificultades para acceder a financiamiento. Según explicó, la compañía se sostuvo principalmente con recursos propios, debido a que las condiciones crediticias no resultaban convenientes para impulsar inversiones.
“Las políticas públicas nunca fueron muy positivas para la industria”, sostuvo. Sobre el acceso al crédito, agregó que “la financiación o la ayuda crediticia en Argentina nunca fue muy buena ni muy beneficiosa”.
A esos obstáculos sumó el impacto de las tasas de interés, las devaluaciones y la incertidumbre económica sobre las decisiones empresariales. En particular, advirtió que los cambios políticos y económicos condicionan las inversiones, incluso aquellas destinadas a renovar la tecnología y los procesos productivos.
“Los cambios políticos, económicos afectan muchísimo a las inversiones que uno vaya a hacer”, afirmó. Como respuesta, remarcó la necesidad de modificar las estrategias de las compañías: “Uno no se puede quedar en lo que venía haciendo, hay que cambiar, porque es la única manera de hacer frente a todo esto”.
La caída de la producción y el empleo
Los datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) muestran la magnitud de la contracción del sector durante 2026. Entre enero y julio, la producción textil cayó 22,6% respecto del mismo período de 2025, mientras que la baja interanual de julio fue del 13%. Según el informe, los niveles de actividad se ubicaron entre los más bajos de los últimos tres años.
El desempeño del rubro fue considerablemente peor que el del conjunto de la industria, cuya producción se redujo un 2,6% durante los primeros siete meses del año. Dentro del sector textil, el segmento de tejidos y acabados registró la mayor caída acumulada, con un retroceso del 35,1%.
La menor actividad también se reflejó en el uso de la capacidad instalada. En julio, las empresas textiles trabajaron al 45,3% de su capacidad, frente al 58,2% del promedio industrial. El indicador retrocedió 1,3 puntos porcentuales respecto de junio y 0,9 puntos frente al mismo mes de 2025.
De acuerdo con FITA, desde 2024 la utilización de la capacidad productiva del sector se mantiene en una franja de entre el 30% y el 50%, después de haber oscilado entre el 50% y el 60% durante 2023.
La contracción también impactó en el mercado laboral. Desde diciembre de 2023, la industria textil perdió 28.322 puestos de trabajo, según los datos citados en el informe. A su vez, las actividades de textil, confección, cuero y calzado registraron 92.531 empleos formales en junio, unos 16.536 menos que en el mismo mes de 2025.
La federación advirtió que el ritmo de destrucción de puestos de trabajo se aceleró: entre junio de 2025 y junio de 2026, la pérdida promedio mensual duplicó la registrada durante los 18 meses anteriores. Aunque el complejo representa el 8,4% del empleo industrial, explicó la mitad de los puestos perdidos mensualmente y el 31% de la caída interanual del empleo fabril registrada en junio.
La crisis también se reflejó en la cantidad de establecimientos. En junio funcionaban 4.282 unidades productivas dedicadas a la actividad textil y a la confección, 517 menos que un año antes. Desde diciembre de 2023, el saldo neto arroja el cierre de 770 establecimientos, de los cuales el 67% dejó de operar durante los últimos doce meses.
Las cifras del sector describen un escenario de caída de la demanda, menor producción, capacidad ociosa y pérdida de empleo, en línea con el diagnóstico de Kuchikian sobre las dificultades que enfrenta la industria para recuperar su actividad.







