Nacionales — 06.05.2026 —
Federico, el hombre que trabaja como repartidor en silla de ruedas para poder llegar a fin de mes
La historia de un vecino bonaerense refleja cómo muchas personas recurren a trabajos informales y aplicaciones de reparto en medio de las dificultades económicas actuales.
Federico tiene 39 años, vive en Victoria, partido bonaerense de San Fernando, y desde hace dos meses trabaja como repartidor utilizando una silla de ruedas adaptada. En un contexto económico complejo y tras años sin conseguir un empleo estable, encontró en las aplicaciones de delivery una manera de generar ingresos y colaborar con los gastos de su casa.
Con una discapacidad motriz de nacimiento causada por una malformación en la columna, Federico trabaja de lunes a lunes durante unas once horas diarias. Utiliza una handbike, un accesorio motorizado que se acopla a la silla de ruedas y le permite desplazarse para realizar las entregas.
“Antes de empezar, ya me habían descartado”, contó sobre las entrevistas laborales que realizó en los últimos años. Según explicó, muchas veces sintió que los prejuicios vinculados a su discapacidad le impedían acceder a oportunidades laborales formales.
Además de trabajar como repartidor, arregla celulares desde su casa y percibe una pensión por discapacidad junto a una beca deportiva por jugar al básquet adaptado. Sin embargo, asegura que esos ingresos no eran suficientes para mantenerse económicamente.
La idea de trabajar en reparto surgió después de conocer la experiencia de un amigo que también utiliza silla de ruedas y ya realizaba entregas mediante aplicaciones. Para poder comenzar, Federico tuvo que pedir ayuda económica a su madre para comprar el dispositivo que utiliza en la calle.
Actualmente vive con ella, quien también realiza distintos trabajos para sostener la economía familiar. “Hace un par de meses no tenía nada para aportar, ahora al menos le puedo dar a mi mamá una moneda y colaborar”, relató.
Más allá de la necesidad económica, Federico destacó que el trabajo también le permitió mantenerse activo y tener contacto diario con otras personas. “El trabajo me da la posibilidad de relacionarme con la gente, de compartir, de estar en sociedad”, expresó.
Mientras continúa trabajando largas jornadas, sostiene el deseo de conseguir un empleo estable, alcanzar una mayor tranquilidad económica y mejorar su calidad de vida.







