Deportes — 15.04.2019 —

El Sub 17 de Pablo Aimar tuvo un mal cierre, pero igual es campeón del Sudamericano

Los chicos se consagraron a pesar de perder 4 a 1 con Ecuador. Argentina tuvo buen juego y lindas actitudes. El grupo trabaja junto hace dos años. Ya se había clasificado al Mundial de Brasil.

Fuente: Clarín

Menos mal que esta aventura no se acabó en la primera ronda, en aquel clásico decisivo con Brasil. ¿Qué habría ocurrido si ese día Argentina no dibujaba el 3-0 imprescindible para evitar la eliminación? ¿Qué habría pasado si Bruno Amione no aparecía para empujarla en el tercer minuto adicionado? ¿Qué se habría dicho en un mundo futbolero híper exitista de esta Selección Sub 17 dirigida por Pablo Aimar si no atravesaba la fase de grupos? Seguro se hubiera desatado un vendaval de discursos destructivos. Menos mal que la historia continuó hasta desembocar en este final. Con Argentina llegando clasificada al Mundial antes del último capítulo. Con los pibes perdiendo 4 a 1 con Ecuador en el cierre, pero logrando el título igual y dejando mensajes de los lindos.

1) Un tiempo de trabajo como respaldo. Este grupo de jugadores argentinos no rescata ahora su primer éxito. Vale, por ejemplo, retroceder hasta noviembre de 2017. En esa época eran aún más chicos. Integraban el Sub 15 y gozaban en San Juan, en el Sudamericano, ganándole la final a Brasil por 3 a 2 tras ir perdiendo por dos goles. Ahí empezó todo.

Son 15 los futbolistas de este Sub 17 que integraron aquel Sub 15. Los tres arqueros son los mismos: Federico Losas (Chacarita), Rocco Ríos Novo (Lanús) y Agustín Gómez (River).

Cuatro defensores repiten: Francisco Flores (San Lorenzo), Bruno Amione (Belgrano), Luciano Vera (River) y Valentín Benítez (Newell's). Ahí atrás se agregaron ahora Kevin Lomónaco (Lanús), Tomás Lecanda (River), Ricardo Grance Martínez (Boca) y Julián Aude (Lanús).

También se sostuvieron cuatro volantes: Juan Sforza (Newell's), David Ayala (Estudiantes), Cristian Medina (Boca) y Matías Palacios (San Lorenzo). Se sumaron en el medio Ignacio Fernández (Boca), Luciano Ferreyra (Rosario Central) y Alan Velasco (Independiente).

Los cuatro delanteros se mantuvieron: Juan Pablo Krilanovich (Lanús), Francisco Orozco (Lanús), Exequiel Zeballos (Boca) y Matías Godoy (Atlético Rafaela). A ellos ahora se les incorporó Santiago Simón (River).

2) Una filosofía sana que no nació ahora. Aquella noche del Sub 15 en San Juan, también el gol decisivo ante Brasil lo hizo Amione. Además, aquella vez quedó grabada una definición de Pablo Aimar: "Esto no pasa por el resultado final. Creo que nosotros hemos ayudado a estos chicos a ser un poco mejores de lo que eran hace cuatro meses. Queríamos que fueran educados y respetuosos. Si se terminaba con un título, mejor. Estos chicos han generado un recuerdo imborrable, se han hecho amigos, han disfrutado de ser futbolistas y han entrenado con una sonrisa". Aimar en el Sub 15 era ayudante de campo. El cargo de DT lo desarrollaba Diego Placente. Dos ex Pekerman Boys. Con el sello de José marcado a fuego.

3) En el Grupo de la Muerte, sin dramatizar. Ya en versión Sub 17, la conducción no se alteró en su esencia. Apenas trocaron nominaciones los conductores, respetando el ordenamiento estipulado por Hermes Desio, el Coordinador de las Selecciones Juveniles. Entonces, Aimar llegó a este Sudamericano en Lima como entrenador y Placente como ayudante de campo. No era fácil la misión. El sorteo ubicó a Argentina en el Grupo de la Muerte. Vaya si fue negativo el sorteo: zona B junto a Brasil y Uruguay, más Colombia y Paraguay.

4) Con sufrimiento y sobredosis de pasión. Tal como lo indicaba el sorteo, padeció Argentina en su grupo. Arrancó perdiendo: 0-3 con Uruguay. Luego, 2-1 a Colombia y 2-2 con Paraguay. Recién la clasificación la garantizó con agonía total, en ese toque goleador de Amione que coronó el 3-0 sobre la hora contra Brasil. Al ratito, Aimar se sentó y dijo con cordura absoluta, a su manera: "Los chicos tuvieron sobredosis de pasión. A esta edad, todos  tienen todo por descubrir y pasión por jugar. A veces los adultos se la hacemos perder con malas decisiones". Y sobre la razón de la goleada en situación extrema, explicó: "Sintieron que no tenían nada que perder y que tenían que hacer lo que tienen ganas de hacer". 

5) El consuelo al rival. Claro que los pibes argentinos festejaron aquella clasificación milagrosa ante Brasil. Pero varios chicos se acercaron a consolar a muchos brasileños desparramados sobre el césped. Ignacio Fernández, Matías Palacios y Juan Sebastián Sforza apelaron al sentido común en medio de la celebración para acordarse de que los adversarios estaban pasando un mal momento. Vaya mensaje para un fútbol que suele disfrutar muchas veces más con la tristeza ajena que con la alegría propia.

6) Antes que futbolistas son personas. No debe sorprender una reacción de los chicos si se encuentran bajo el mando de un conductor como Aimar, quien así reflexionaba: "Si uno es amable, los que lo rodean terminan siéndolo. Se vio el otro día cuando los chicos nuestros perdieron 3-0 y fueron y saludaron a sus rivales. Los chicos uruguayos, cuando les tocó perder con nosotros algún amistoso, hicieron lo mismo, más allá de que dentro del partido siempre hay algún roce o alguna pelea. No tengo claro de que eso tenga incidencia en el rendimiento dentro del campo, pero sí en la vida. Al final, ellos son futbolistas dos horas por día, el resto son personas".

7) El festejo de verdad, en la intimidad. El pasaporte al Mundial de Brasil lo obtuvo Argentina antes de la fecha final. En el hexagonal decisivo, empató 0-0 con Perú, venció 1-0 a Uruguay, 2-0 a Chile y aseguró el pasaje con el 3-0 a Paraguay en el penúltimo partido. Esa noche hubo alegría medida en la cancha, con abrazos y selfies en una de las plateas junto a familiares y amigos. Fueron cuidadosos con aquellos que estaban en la situación opuesta. Recién en el túnel y en el vestuario se soltaron. Explotaron. 

8) El singular último capítulo. El empate de Chile 0 a 0 con Paraguay le permitió a Argentina llegar con comodidad al partido de cierre. Hasta perdiendo por goleada podía ser campeón.

El Sub 17 ganaba 1-0 con Matías Palacios, el chico de San Lorenzo, la figura, quien la picó ante la salida del arquero. Pero luego vino una serie de desaciertos defensivos. Todo incomprensible. Y Ecuador no perdonó.

Johan Mina (empató de penal), John Mercado, de vuelta Mina (tras un blooper del arquero Federico Losas) y Adrián Mejía redondearon esa goleada impensada que clasificó a los ecuatorianos. Fue la peor combinación que podía consagrar a los chicos argentinos. A esos campeones llenos de bronca por ese resultado final. Cuando se enfríen se darán cuenta que fue una pena, pero también un detalle. Son campeones igual. Y lo más importante es que supieron dejar múltiples mensajes valiosos. 

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