Mundo — 18.02.2018 —

Generación tiroteos: EE.UU. se resigna a convivir con las masacres

La matanza en un colegio de Florida fue un caso más de un flagelo que recrudece cada año.

Por: santotoméaldía / Fuente: La Nación

El diario satírico The Onion recicló un artículo de su archivo unas pocas horas después de la masacre en el colegio Marjory Stoneman Douglas, en Florida, que dejó 17 muertos el miércoles pasado. El título: "'No hay forma de prevenir esto', dice el único país donde esto sucede regularmente".

Aunque era viejo, el artículo se viralizó. Desde su primera publicación, en 2014, tras un tiroteo en Santa Bárbara, el diario ya lo publicó seis veces: tres en 2015, dos el año pasado y otra esta semana. Solo cambia el nombre de la ciudad, la cantidad de víctimas y el nombre falso de una cita: "Esta fue una tragedia terrible, pero estas cosas simplemente suceden y no hay nada que nadie pueda hacer para detenerlas".

El artículo es un símbolo de la resignación que golpea a los norteamericanos ante la realidad que deja cada masacre con un arma de fuego: las matanzas recrudecen, las armas se multiplican, la industria se fortalece y la parálisis política ante el flagelo perdura. Antes, la gente reaccionaba con tristeza. Ahora, también con bronca.

"¡Presidente Trump, por favor haga algo! ¡Haga algo! ¡Acción! ¡Lo necesitamos ahora! ¡Estos chicos lo necesitan ahora!", gritó, ante las cámaras Lori Alhadeff, madre de Alyssa Alhadeff (14 años), una de las víctimas masacradas en el colegio de Parkland, una localidad a una hora de Miami.

El mismo reclamo cargado de frustración provino de activistas, políticos, figuras públicas y de sobrevivientes del tiroteo, jóvenes que exigieron a Washington que sepulte el partidismo e imponga más controles a la venta de armas. Nadie espera que eso ocurra, aunque todos anticipen ya el próximo tiroteo.

"Esto pasa una y otra vez. La gente se está muriendo y parece que no importa", dijo Carly Novell, una de las sobrevivientes al ataque: se escondió en un ropero. "¿De qué van a servir los pensamientos y plegarias cuando la gente ya está muerta?", se preguntó, en una referencia a la muletilla favorita de muchos políticos ante cada tragedia: ofrecen sus "pensamientos y plegarias" a las familias de las víctimas, pero no mucho más.

Estados Unidos es una nación de civiles fuertemente armados. Para muchos norteamericanos, un arma es sinónimo de libertad.

Cuatro de cada diez hogares tienen una o más armas de fuego. En 2009 ya habían casi tantas armas como habitantes: alrededor de 310 millones, según un informe oficial (el país tiene 327 millones de habitantes). Las ventas aumentan. Cada año se producen más de un millón de rifles de asalto AR-15, apodado el "rifle de América". La industria vende un estimado de 1,3 millones de rifles de asalto por año. En pueblos de Wyoming, Montana o Virginia Occidental es común ver gente con ropa de camuflaje. Las escuelas cierran el primer día de caza. Varios estados relajaron la legislación sobre portación de armas. Otros estados, los más progresistas, reforzaron los controles.

A pesar de que estudios y estadísticas muestran una clara correlación entre el número de armas de fuego y los tiroteos y la tasa de homicidios con un arma, ponerle un torniquete al mercado que alimenta el arsenal del país parece una misión imposible. Eliminar o reducir ese arsenal está fuera de discusión: republicanos y demócratas respaldan la 2» enmienda de la Constitución, que garantiza el derecho a portar armas.

Los activistas apuntan a Australia, que prohibió rifles de asalto y escopetas, amplió los controles en las ventas, y recompró o recibió de manera voluntaria unas 700.000 armas vedadas, que fueron destruidas. Los homicidios cayeron. Pero, en 2004, Estados Unidos dejó expirar una veda a los rifles de asalto impuesta por el expresidente demócrata Bill Clinton. Las ventas del AR-15 se dispararon.

Iniciativas

En el Congreso, algunos demócratas -no todos, porque muchos representan estados republicanos- piden, aún, prohibir la venta de armas de asalto, pero solo aspiran a medidas más modestas, como universalizar el chequeo de antecedentes, una propuesta que, con todo, no prosperó, a pesar de que nueve de cada diez norteamericanos la respalda, según varios sondeos.

Los republicanos, por el contrario, impulsan o refuerzan leyes para ampliar el ejercicio de la 2» enmienda, que garantiza el derecho a portar armas. Uno de sus proyectos recientes, cajoneado luego de la masacre de Las Vegas, propone desregular la venta de silenciadores, una prioridad de la Asociación Nacional del Rifle (NRA, según sus siglas en inglés).

Ante cada matanza, el oficialismo ofrece "pensamientos y plegarias", blinda las armas y la 2» enmienda, y pone el acento en otro lado: las fallas de las agencias de seguridad o de los controles vigentes, o los problemas de salud mental. A esto último apuntó el propio presidente Donald Trump en su reacción a la matanza provocada por el joven Nikolas Cruz en Florida.

El discurso de Marco Rubio, senador republicano por Florida, tras el tiroteo del miércoles pasado sintetizó esa postura. Rubio, uno de los legisladores que más contribuciones recibió de la NRA -más de tres millones de dólares, según The New York Times-, reconoció que las matanzas ocurren "a un ritmo acelerado" y que "probablemente" alguien cometerá otra. Pero, agregó, es un "tema difícil" de abordar porque eran difíciles de prevenir, y, cuando alguien está decidido a matar, "es muy difícil detenerlo". La prohibición de rifles de asalto, apuntó, no funcionó.

"Ya hay millones de esas armas en las calles. Duran 100 años", indicó el senador.

El republicano Paul Ryan, presidente de la Cámara baja, pidió esperar a tener toda la información de la matanza de Parkland y no apresurarse a tocar "derechos de los ciudadanos". Lo mismo hizo el republicano Steve Scalise, que casi muere en un tiroteo. Lo primero que había que hacer, dijo, era rezar por las víctimas y sus familias.

"Las plegarias me ayudaron tremendamente, y desafortunadamente hay algunos en la izquierda que se burlan de rezar por la gente, y dicen 'oh, poné controles a las armas'. ¡Yo necesitaba esas plegarias! Esas plegarias me ayudaron a mí, a mi familia, y podés sentirlas. Estas familias necesitan plegarias, necesitan ayuda, contención", dijo.

Tomi Lahren, joven comentarista estrella de la cadena Fox, se apegó a ese libreto en una columna: acusó a la izquierda de "politizar" la tragedia y atacar la Constitución.

"¿Quieren una solución? La verdad es que quizá no haya una. El mal siempre estará en este mundo, y la gente malvada siempre encontrará la forma malvada de hacer cosas malvadas", dijo Lahren. "Saben, los pensamientos y plegarias pueden parecer risibles para algunos de ustedes. Pero tal vez, solo tal vez, más Jesús, más Dios, más plegarias y más compasión es lo que nos falta", cerró.

Hubo amenazas

Nikolas Cruz, el autor del tiroteo en un colegio de Florida que dejó 17 muertos, había hecho comentarios violentos, racistas, homófobos y antisemitas en un grupo de chat, informó ayer la CNN.

El joven, que fue detenido tras la masacre, había manifestado su deseo de matar a mexicanos y de "encadenar" y "cortarles las cabezas" a afroamericanos. Había tildado de "traidoras" a mujeres blancas que tenían relaciones con afroamericanos y también había pedido dispararles "en la nunca" a todos los homosexuales.

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