Mundo — 17.04.2017 —

Turquía: Erdogan ganó el referéndum que le da más poder, pero la oposición lo impugna

Logró el 51,3% de los votos y ahora podrá seguir hasta 2029 en el cargo con más atribuciones. Pero sus detractores denunciaron que hubo manipulación en el 37% de las urnas.

Fuente: Clarín

El presidente Recep Tayyip Erdogan obtuvo hoy una ajustada victoria en el referéndum crucial que le otorga más poder en Turquía, al transferirle más atribuciones como jefe del Estado en desmedro del cargo de primer ministro, que desaparece. Pero la oposición, que se hizo fuerte en los principales centros urbanos del país, anunció que impugnará el resultado por supuesta manipulación de los votos, en un episodio que divide aún más a la nación.

El “sí” a la reforma impulsada por Erdogan lograba el 51,3% de los sufragios frente al 48,7% del “no” cuando se llevaban escrutadas el 99% de las urnas, según resultados no oficiales publicados por la agencia de prensa progubernamental Anadolu.

“Hoy Turquía ha tomado una decisión histórica en un debate que dura 200 años y que es un cambio muy serio en nuestro sistema administrativo”, dijo el presidente en un discurso desde su residencia oficial en Estambul. “Sólo se reforman 18 artículos (de la Carta Magna) pero los cambios serán muy profundos”, dijo el jefe de Estado, antes de llamar a los países extranjeros y a sus aliados internacionales a “respetar” el resultado.

Poco después, el presidente turco mencionó la posibilidad de organizar un nuevo referéndum, esta vez sobre el restablecimiento de la pena de muerte, como prometió en la campaña, lo que pondría fin al agitado proceso de adhesión de Turquía a la Unión Europea. Anoche, en un anticipo de una tormenta inminente, el Parlamento Europeo pidió frenar todas las tratativas en discusión con Ankara.

Esta noche, cuando aún no se habían acallado los ecos de la palabra de Erdogan, los dos principales partidos de la oposición denunciaron “manipulaciones” y anunciaron que pedirán un nuevo recuento. El principal grupo opositor, el CHP (socialdemócrata), dijo que cuestionaban los votos procedentes de casi el 37% de las urnas. Esta proporción podría alcanzar al 60%, declaró por su parte Erdal Aksünger, su subsecretario general. “Créanme, este referéndum no se ha terminado”, dijo a CNN Turk. “Es totalmente inválido”, enfatizó. Por su parte, el segundo partido de la oposición, el prokurdo HDP, anunció en Twitter que impugnarían los votos de “dos tercios” de las urnas. “Los datos que nos llegan indican que hay una manipulación del orden de 3 ó 4 puntos porcentuales”, afirmó.

Los dos partidos denunciaron una medida anunciada en el último momento por el Alto Consejo Electoral Turco de considerar válidos los votos que no llevaban el sello oficial del colegio electoral en el que fueron introducidos en la urna. Según la oposición, ese recurso es ilegal y da espacio a manipulaciones de sufragios. “Hay alrededor de 2,5 millones de votos problemáticos”, dijo Aksünger. El “sí” habría ganado el referendo por algo menos de 1,3 millones de votos, según el recuento. La participación fue muy alta (del 84%), dato que no es una novedad en Turquía.

Los contrarios a Erdogan ya se habían quejado de una campaña desequilibrada, con carteles a favor del “sí” en todas las esquinas y restricciones en los medios a las voces de la oposición.

Unos 55,3 millones de electores estaban convocados para pronunciarse sobre una revisión constitucional que cambia el actual sistema parlamentario por un sistema presidencialista. La reforma prevé en particular la supresión del cargo de primer ministro en beneficio de un presidente que concentraría amplias prerrogativas en manos de Erdogan. El triunfo de la reforma, que se aplicaría a partir de 2019, abriría el camino para que Erdogan pueda gobernar hasta 2029, o, incluso, hasta 2034.

Los partidarios de la reforma sostienen que dará estabilidad al país y mejorará el crecimiento económico y la seguridad, mientras que sus detractores afirman que es un nuevo giro autoritario de un hombre al que acusan de querer acallar cualquier voz crítica, sobre todo tras la intentona golpista del 15 de julio. Erdogan, de 63 años, antes de ser elegido presidente, fue primer ministro entre 2003 y 2014.

Turquía está además bajo estado de emergencia impuesto después del golpe de estado fallido. Cerca de 47.000 personas han sido arrestadas y más de 100.000 han perdido sus empleos o están suspendidas desde entonces. La seguridad fue uno de los ejes de la campaña, después de que el país sufriera también en los últimos meses varios atentados, algunos de ellos reivindicados por el grupo yihadista ISIS y otros atribuidos a grupos kurdos.

Una vez más Erdogan logró una victoria electoral fundamental gracias al “núcleo duro” de sus simpatizantes en las regiones más profundas de la Anatolia, área islámica y tradicionalista. Las grandes ciudades del país dieron en cambio la espalda a Erdogan. Tanto en Estambul como en la capital, Ankara, el “no” llegó al 51% de los votos, mientras que en Smirne -tercera ciudad del país e histórico bastión laico- ese dato quedó muy cerca del 70%. También los kurdos, muy golpeados por la represión, votaron mayoritariamente contra el presidente

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