País — 01.12.2018 —

G20: Recolelta, el barrio "más custodiado del mundo"

Hay un retén de Gendarmería en cada esquina y los vecinos deben mostrar sus documentos con su dirección para poder ingresar.

Por: santotoméaldía / Fuente: Clarín

El perímetro vallado es amplio: deja adentro al hotel Alvear, el Duhau, el Four Seasons y el nuevo Sofitel, que está frente al Patio Bullrich. Es que en sus glamorosas suites se alojan los líderes que participan en la cumbre del G20. Por eso, en cada esquina hay un retén de Gendarmería. Allí los periodistas no pueden ingresar: sólo entran y salen quienes tienen acreditaciones como integrantes de las comitivas. Los que tienen la suerte de circular por esas calles respiran calma y descanso.

“Si me garantizaran esta tranquilidad, por mí que se haga todos los años. En un día normal tengo que tener la puerta del local cerrada porque estamos cansados de que nos roben. Hoy es un placer. Y los turistas están paseando muy relajados”, opina la encargada de la marroquinería de Quintana al 400.

Los vecinos también entran sin problemas a la zona: la mayoría presenta los documentos nuevos, que incluyen el domicilio. Una mujer que vive enfrente del hotel cuenta que jamás vio un operativo como este, pese a que siempre vienen presidentes. “En la esquina tenemos una tanqueta con ametralladora, algo un poco exagerado, pero pintoresco. Muchos se quejan pero esto es una vez en la vida, ojalá el barrio siempre estuviera tan tranquilo”, resalta. Aunque también reconoce ruidos extraños, “como el paso de los helicópteros, patrullas y ambulancias desde muy temprano. Igual, nada grave”.

Esa calma se extiende varias cuadras a la redonda, con vecinos y visitantes paseando o sentados en bares y restaurantes. Los turistas invaden la 9 de Julio, el café La Biela explota de gente, en el Cementerio de la Recoleta hay fila para entrar y muchos porteños aprovechan para tomar sol en Plaza Francia o sacar a pasear a sus perros. Esta es además una zona donde la gente se va los fines de semana, y se nota: no queda un auto en los garajes.

Pero no todo es tranquilidad: en la estación de servicio Shell de Libertador y Carlos Pellegrini, los trabajadores están preocupados porque pasarán dos días casi sin trabajar. “Bajó el consumo de nafta y ya nos advirtieron que, si la cosa sigue así, se complican las fuentes laborales. Y ahora esto. Nos pasamos el día charlando, de brazos cruzados”, comenta uno.

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