Mundo — 30.10.2018 —

Cayó un 60% la población de animales salvajes del planeta

América Latina es la región más afectada, de acuerdo al informe del Fondo Mundial para la Naturaleza.

Las poblaciones de vertebrados salvajes, como mamíferos, pájaros, peces, reptiles o anfibios, se redujeron un 60% entre 1970 y 2014 por la presión del hombre, anunció el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) en un informe cada año más inquietante. La región más afectada por la pérdida de ejemplares fue América Latina y el Caribe, donde la biodiversidad se derrumbó y cayó 89%.

"Preservar la naturaleza no es solo proteger a los tigres, pandas, ballenas, que apreciamos", subrayó el director del WWF, Marco Lambertini.

"Es mucho más: no puede haber un futuro sano y próspero para los hombres en un planeta con el clima desestabilizado, los océanos agotados, los suelos degradados y los bosques vacíos, un planeta despojado de su biodiversidad", agregó.

El declive de la fauna afecta a todo el planeta, con regiones especialmente perjudicadas, como los Trópicos, según la 12ª edición de este informe publicado el martes con la Sociedad Zoológica de Londres y basado en el seguimiento de 16.700 poblaciones (4.000 especies).

El décimo informe hablaba de una reducción del 52% entre 1970 y 2010. Nada parece frenar el desplome, que se sigue acelerando y ahora llegó a 60%.

La zona Caribe/América del Sur muestra un balance "aterrador": 89% menos de animales en 44 años.

América del Norte y Groenlandia salen mejor paradas, con una fauna en -23%. La amplia zona de Europa, Norte de África y Medio Oriente presenta -31%

La primera explicación sería la pérdida de los hábitats, debido a la agricultura intensiva, la extracción minera o la urbanización, que llevan a la deforestación, al agotamiento o la artificialización de los suelos.

En Brasil, que acaba de elegir a un presidente cuyo programa no habla ni de la deforestación ni del calentamiento global, la selva amazónica se reduce cada vez más, como la sabana de la región del Cerrado, a favor de la soja y la ganadería.

A nivel mundial, solo el 25% de los suelos quedan exentos de la huella del hombre. En 2050 solo será el 10%, según los científicos del IPBES (el "IPCC de la biodiversidad").

A esto se añade la sobrepesca, la caza furtiva, la contaminación, las especies invasoras, las enfermedades o el cambio climático.

"La desaparición del capital natural es un problema ético, tiene también consecuencias en nuestro desarrollo, nuestros empleos, y empezamos a verlo", señaló Pascal Canfin, director general de WWF Francia.

"Pescamos menos que hace 20 años porque las reservas disminuyen. El rendimiento de algunos cultivos empieza a disminuir; en Francia, el del trigo está estancado desde los años 2000", dijo. "Estamos tirando piedras a nuestro propio tejado", avisó.

Los economistas estimaron los "servicios devueltos por la naturaleza" (agua, polinización, estabilidad de los suelos, etc.) en 1,25 billones de dólares anuales.

Cada año, el "día del rebasamiento" se mueve, ese día en el que mundo ha consumido todos los recursos que el planeta puede renovar en un año. En 2018 fue el 1° de agosto.

Sin embargo, "el futuro de las especies no parece captar la suficiente atención de los dirigentes", alertó WWF, para el que hay que "elevar el nivel de alerta", provocar un amplio movimiento como se hizo por el clima. "Que todo el mundo comprenda que el statu quo no es una opción".

Un combate satisfactorio especialmente porque los esfuerzos pueden compensar rápidamente, como se vio con el retorno del tigre en Nepal o el del atún rojo en el Atlántico.

"Somos la primera generación que tiene una visión clara del valor de la naturaleza y de nuestro impacto en ella. Podríamos también ser la última que pueda invertir la tendencia", advirtió WWF, que llama a actuar antes de 2020, "un momento decisivo en la historia", "una puerta sin precedentes que se cerrará rápido".

Este año, se instará a los Estados a reforzar sus compromisos para reducir los gases con efecto invernadero, y lograr un pacto para proteger la naturaleza durante una conferencia especial en Pekín.

"Debemos pasar rápidamente a una sociedad neutra en CO2, reinvertir la pérdida de naturaleza -a través de la economía verde, las energías limpias, otra producción agroalimentaria-, restaurar suficientes suelos y océanos", enumeró Marco Lambertini. "Poca gente ha tenido la ocasión de participar en verdaderas transformaciones históricas. Es nuestra oportunidad".

El informe, en datos

El índice de extinción muestra una aceleración muy fuerte para cinco grandes grupos: aves, mamíferos, anfibios, corales y cícadas, una familia de plantas antiguas.

De manera general, la tasa de extinción de las especies es de 100 a 1.000 veces superior a lo que era hace solo unos siglos, antes de que las actividades humanas empezaran a alterar la biología y la química terrestres. Lo que, para los científicos, significa que se está produciendo una extinción masiva, la sexta en solo 500 millones de años.

En 2009, los científicos midieron el impacto de las necesidades crecientes de la humanidad en los "sistemas terrestres". Estos últimos tienen un umbral crítico por encima del cual el mundo entra en un territorio peligroso. Para el clima, ese umbral es +1,5ºC de calentamiento (respecto al nivel preindustrial), subrayaron los expertos del clima de la ONU en octubre.

En este momento, ya se han cruzado otros dos "límites planetarios", con las pérdidas de especies y el desequilibrio de los ciclos de nitrógeno y de fósforo (resultado del uso de fertilizantes y de la ganadería intensiva). Para la degradación de los suelos, se ha declarado la alerta roja. La acidificación del océano y de las fuentes de agua dulce no están lejos.

En cuanto a los contaminantes químicos, del tipo interruptores endocrinos, metales pesados y plásticos, todavía no se sabe cuál es el umbral crítico.

Las tecnologías y una mejor gestión de los suelos mejoraron ligeramente la capacidad de renovación de los ecosistemas, señala WWF, pero eso no compensó la huella ecológica del hombre tres veces más marcada que hace 50 años.

Casi el 20% de la selva amazónica, la más grande del mundo, desapareció en 50 años. En el mundo, los bosques tropicales siguen menguando, principalmente por la presión de los empresarios de la soja, el aceite de palma y el ganado.

Entre 2000 y 2014, el mundo perdió 920.000 km2 de bosques intactos, una superficie similar a Francia y Alemania juntas. Según datos satelitales, ese ritmo creció un 20% de 2014 a 2016 respecto a los 15 años precedentes.

Desde 1950, más de 6.000 millones de toneladas de marisco han sido pescadas. Ante el hundimiento de las reservas, las capturas alcanzaron su máximo en 1996, y luego bajaron poco a poco.

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